El mercado crediticio polaco en 2025 se enfrenta a los mayores cambios estructurales y macroeconómicos de los últimos años. Los datos presentados en el informe Infokredyt 2025 de la Asociación Polaca de Bancos (ZBP) muestran que los recortes de los tipos de interés, la elevada liquidez excedentaria del sector bancario y el aumento de los ingresos de los hogares crean condiciones para un dinámico crecimiento de la concesión de créditos. Al mismo tiempo, el sector se enfrenta a una presión regulatoria creciente, incluida la subida del impuesto de sociedades (CIT), que –según subrayan los analistas– puede limitar el potencial crediticio en casi 125.000 millones de zlotys a lo largo de una década. Como resultado, el año 2025 es un momento en el que los cambios fiscales y monetarios empiezan a competir entre sí, y las decisiones del Gobierno y del banco central serán en los próximos trimestres clave para la financiación de la economía.
La introducción del informe señala claramente que Polonia –en comparación con la Unión Europea– sigue teniendo un gran potencial sin explotar en el ámbito del crédito. La relación de los préstamos al sector no financiero respecto del PIB es del 31,7%, lo que sitúa al país entre las economías menos “endeudadas vía crédito” de la Unión. Al mismo tiempo, el dinámico desarrollo de los créditos al consumo y la clara recuperación del segmento de los préstamos hipotecarios muestran que la demanda está regresando al mercado a una escala mucho mayor que en los años 2022–2023. Los polacos se deciden con más frecuencia a contraer obligaciones financieras y casi la mitad de los adultos tienen actualmente un crédito o un préstamo.
El informe también destaca fuertes diferencias geográficas en los niveles de endeudamiento y en la calidad de reembolso de las obligaciones. El endeudamiento medio más elevado se observa en la región de Mazovia, donde el prestatario medio tiene más de 75.000 PLN por devolver. En el extremo opuesto se sitúa la región de Subcarpacia, donde el nivel medio de endeudamiento es de 36.800 PLN y, al mismo tiempo, los habitantes de esta zona son los más puntuales en el pago de sus créditos. Los datos de BIK para todas las regiones confirman que la calidad de la cartera sigue siendo segura, si bien se observan ligeros empeoramientos mensuales de los indicadores de calidad.
El año 2025 también trae un fuerte aumento del interés por los pagos aplazados (BNPL, Buy Now, Pay Later), que cada vez se tratan con mayor claridad como un componente plenamente integrado del mercado crediticio. Más de 2,86 millones de clientes utilizaron esta solución en el plazo de seis meses, y uno de cada dos jóvenes usuarios de BNPL tiene menos de 24 años. Tal y como subraya el análisis, esta tendencia tendrá efectos a largo plazo tanto para la construcción del historial crediticio de los jóvenes polacos como para la política de riesgo de bancos y entidades de préstamo.
Política monetaria e impacto de las bajadas de tipos de interés
En 2025, el Consejo de Política Monetaria llevó a cabo en total cinco recortes de tipos, reduciendo el tipo de referencia principal del Banco Nacional de Polonia (NBP) al 4,25%. Según los analistas de la ZBP, se trata de una respuesta a la clara mejora de las perspectivas inflacionarias, en particular a la revisión a la baja de la trayectoria de la inflación IPC, en promedio 0,67 puntos porcentuales menos para cada mes del último trimestre del año. La caída de los tipos de interés se tradujo automáticamente en menores costes de servicio de la deuda y en una mayor capacidad de endeudamiento de los hogares. En el caso de un préstamo hipotecario de 450.000 PLN a 20 años, la diferencia en la cuota es de unos 405 PLN mensuales, lo que supone una caída de alrededor del 11%.
Lo que resulta especialmente relevante es que, en comparación con un tipo de referencia del 5,75%, el nivel actual del 4,25% aumenta la capacidad máxima de endeudamiento de un polaco medio en más de 55.000 PLN. Esto significa un incremento de las posibilidades de endeudamiento del 12,35%, lo que, a escala de mercado, se traduce en una reactivación real de la demanda en el segmento de las hipotecas. El informe subraya que este tipo de cambios puede aportar un crecimiento duradero de la demanda tanto en el sector de la vivienda como en el del consumo, especialmente en un contexto de mejora del clima económico.
Al mismo tiempo, la Asociación Polaca de Bancos llama la atención sobre el hecho de que el ciclo de recortes de tipos se produce en un contexto de política fiscal expansiva. El elevado déficit presupuestario y el creciente endeudamiento público pueden generar, a medio plazo, presiones inflacionarias que, según los analistas, incrementan el riesgo de que se vea mermada la eficacia de la política monetaria. En las recomendaciones macroeconómicas del informe, la ZBP señala que la política monetaria debería en cierta medida contrarrestar la política del Gobierno, manteniendo un nivel adecuado de restricción.
Otro elemento importante del análisis es el hecho de que la inflación en Polonia –a diferencia de trimestres anteriores– se ha situado de forma duradera dentro de la banda de desviaciones permitidas respecto al objetivo y no superará el 3% en ninguno de los meses finales del año. Se trata de una situación favorable para los prestatarios, pero que al mismo tiempo indica que el margen para nuevos recortes de tipos puede ser más limitado de lo que apuntan los pronósticos de mercado más optimistas.
Polonia frente a la Unión Europea: potencial y limitaciones
El sector bancario polaco sigue siendo uno de los más pequeños en relación con el PIB de toda la Unión Europea. Según los datos de la ZBP, los activos de las entidades que operan en Polonia representan alrededor del 93% del PIB, mientras que en Francia este indicador alcanza el 423% y en Alemania supera el 250%. Solo Rumanía, Eslovenia y Letonia se sitúan por debajo. Esto significa que, si bien el sector polaco es estable, su escala sigue siendo reducida y su potencial de crecimiento, elevado.
Una relación similar se observa en la proporción entre los créditos a los hogares y el PIB, que en Polonia es solo del 12,6%. A modo de comparación, en Dinamarca este indicador llega al 78%, en los Países Bajos al 57% y en Suecia al 54%. El informe explica que estas diferencias se deben a la estructura del mercado de vivienda, a las tradiciones en la financiación de las inversiones y al grado de desarrollo de los instrumentos de deuda. Desde el punto de vista del endeudamiento de los hogares, Polonia se sitúa entre los últimos lugares de la UE, lo que deja un enorme potencial para un posterior crecimiento de la actividad crediticia.
En el segmento empresarial la situación es similar. La relación de los créditos a empresas con el PIB coloca a Polonia en el penúltimo lugar de toda la UE, por delante únicamente de Irlanda, cuyo indicador está distorsionado por las particularidades estadísticas de su PIB. Esto significa que las empresas polacas –sobre todo las pymes– siguen financiando sus inversiones principalmente con capital propio. Según los autores del informe, este hecho constituye una limitación importante para la velocidad de modernización de la economía, especialmente en el contexto de la transición energética, la automatización y la digitalización de las empresas.
Al mismo tiempo, el sector bancario mantiene una liquidez excedentaria récord. La relación entre créditos y depósitos es de tan solo el 60,1%, lo cual indica que los bancos tienen un amplio margen para incrementar la actividad crediticia. Sin embargo –tal y como subraya la ZBP– cargas regulatorias adicionales, como el impuesto bancario y las subidas previstas del CIT, pueden limitar este potencial y conducir a una menor disponibilidad de financiación para empresas y hogares.
Créditos al consumo: la demanda regresa y los polacos vuelven a invertir en su calidad de vida
En 2025, los créditos al consumo se encuentran entre los segmentos de mayor crecimiento del mercado. Según los datos de BIK, en septiembre el número de créditos en efectivo concedidos fue un 18,8% superior al del año anterior, y su valor aumentó un 21,3%. El importe medio de un crédito en efectivo subió hasta 26.400 PLN, lo que confirma que los polacos recurren al crédito para financiar gastos cada vez mayores. Al mismo tiempo, el informe indica que en el tercer trimestre los criterios de concesión de créditos en el segmento de consumo se volvieron a suavizar, lo que repercute tanto en la accesibilidad como en el nivel de competencia entre bancos.
El objetivo más mencionado para un crédito al consumo sigue siendo –igual que en 2024– la reforma o renovación de la vivienda, según el 83% de los banqueros encuestados. A continuación se sitúan la compra de un coche, la refinanciación de otras deudas y la cobertura de necesidades corrientes. No obstante, los datos muestran cambios significativos en las preferencias respecto al año anterior. Muchos menos polacos declaran que recurrirán al crédito para comprar un coche, mientras que aumenta de forma apreciable el número de quienes financian con crédito cursos de formación, estudios y gastos relacionados con la salud.
El sentimiento de los consumidores –pese a cierto deterioro en octubre– sigue en niveles coherentes con una recuperación de la demanda. Casi la mitad de los encuestados opina que nuevos recortes de los tipos de interés aumentarán el interés por los créditos al consumo. En opinión de los representantes del sector, este será precisamente el segmento que reaccionará con más fuerza a la estabilización de la inflación y al aumento de la confianza de la sociedad en el futuro de la economía.
Créditos hipotecarios: fuerte repunte y nuevas condiciones de mercado
El segmento de los créditos hipotecarios es en 2025 uno de los ámbitos más dinámicos del mercado financiero, como confirman los datos de BIK referentes a septiembre. Los bancos concedieron un 52,4% más de hipotecas que un año antes y un 22,2% más que en agosto, lo que indica claramente una tendencia acelerada de recuperación de la demanda. En términos de valor, la actividad crediticia aumentó un 62,8% interanual, uno de los mejores resultados de la última década. Los principales factores que impulsan esta reactivación son la caída de los tipos de interés, el crecimiento de los ingresos reales de los hogares y la mayor competencia entre bancos, que han comenzado a luchar de forma más agresiva por atraer clientes.
El importe medio de un nuevo crédito hipotecario en el tercer trimestre se elevó a 450.000 PLN, lo que supone un nuevo récord y refleja el aumento de los precios de la vivienda. Los datos de AMRON-SARFiN indican que los precios de transacción de las viviendas en las principales ciudades de Polonia siguen una tendencia ascendente, situándose en muchos casos entre un 6% y un 10% por encima de los niveles del año anterior. Esto afecta especialmente al mercado de obra nueva, donde la presión de costes que soportan los promotores sigue siendo elevada. El incremento del valor medio de los créditos responde tanto al aumento de los precios de los inmuebles como al hecho de que los consumidores optan con mayor frecuencia por viviendas de mayor superficie, tratando la compra como una inversión a largo plazo.
Los bancos también señalan un creciente interés por los créditos hipotecarios a tipo variable, resultado de la estabilización de la inflación y de las expectativas de que los tipos se mantengan en su nivel actual durante un periodo prolongado. Al mismo tiempo, la política crediticia de las entidades financieras se relajó ligeramente en el tercer trimestre. Esto se traduce, entre otras cosas, en el alargamiento de los plazos máximos de reembolso y en una mayor flexibilidad en la evaluación de la capacidad crediticia de los clientes. Los representantes del sector destacan que la competencia entre bancos se está convirtiendo en uno de los factores clave que determinan las condiciones finales de los préstamos.
Si observamos los datos de la UE, el nivel de endeudamiento hipotecario en Polonia sigue siendo muy bajo. La relación entre créditos hipotecarios y PIB se sitúa en el 12,6%, lo que coloca al país en el puesto 24 entre los 27 Estados miembros. A modo de comparación, en Dinamarca este indicador supera el 78% y en los Países Bajos se acerca al 60%. Esto significa que, a pesar del repunte actual, el mercado de hipotecas polaco tiene un enorme potencial estructural de crecimiento. La ZBP subraya que factores como la estabilización de la inflación, el incremento de los ingresos y el déficit de vivienda pueden hacer que el segmento hipotecario siga siendo durante años el principal motor de financiación de los hogares.
Calidad de la cartera crediticia: estabilización, pero aumentan las señales de alerta
La calidad de la cartera de créditos en Polonia sigue siendo estable, aunque los datos de BIK muestran un ligero empeoramiento en términos mensuales. En septiembre, el índice de calidad de los créditos en efectivo fue del 3,86%, el de las tarjetas de crédito del 3,84%, el de los créditos a plazos del 1,3% y el de los créditos hipotecarios del 0,67%. Son niveles que –a pesar de algunas desviaciones locales– permiten hablar de un perfil de riesgo globalmente seguro en el sector bancario. El riesgo más bajo sigue correspondiendo a los créditos hipotecarios, lo que se debe, entre otros factores, a estrictos requisitos de concesión y a la tradicionalmente buena disciplina de pago de los polacos en este tipo de productos.
En términos interanuales, la calidad de la cartera de créditos hipotecarios y de créditos en efectivo ha mejorado, lo que indica una estabilización general de la situación financiera de los hogares. Sin embargo, los indicadores correspondientes a las tarjetas de crédito y a los créditos a plazos han empeorado. La ZBP interpreta este fenómeno como un efecto de la creciente presión de costes sobre una parte de los consumidores y del mayor uso de formas de financiación a corto plazo. Se trata de un ámbito que requiere seguimiento, ya que suele ser el primero en señalar un deterioro de la posición financiera de los hogares.
En comparación mensual, los cuatro índices de calidad han aumentado, lo que significa un empeoramiento –aunque aún moderado– de la calidad de las carteras. Los expertos subrayan que esto no es motivo de alarma inmediata, sino más bien una señal temprana de advertencia: en caso de desaceleración económica o de un repunte brusco del coste de la vida, las carteras de los bancos podrían ser más vulnerables que en los últimos años. Esto afecta especialmente al segmento de los créditos en efectivo y de las tarjetas de crédito, que siempre reaccionan en primer lugar a los cambios en el estado de ánimo de los consumidores y en el nivel de las cargas financieras de los hogares.
Conviene señalar que Polonia presenta la mayor proporción de créditos dudosos (NPL) entre los países de la UE analizados. Aunque este indicador solo ha aumentado de forma simbólica en el último trimestre, su nivel sigue superando en más de 1,5 puntos porcentuales la media de la Unión. Según la ZBP, se trata de una consecuencia de factores históricos, incluida la reestructuración de las carteras de préstamos denominados en francos suizos, así como de las fases del ciclo económico que coincidieron con la pandemia y el posterior choque inflacionario. Aunque la tendencia a largo plazo es favorable, el sector debe tener en cuenta la mayor sensibilidad de la cartera crediticia en su conjunto.
La Asociación Polaca de Bancos subraya que ahora será clave mantener el equilibrio entre el aumento de la actividad crediticia y una gestión responsable del riesgo. La creciente competencia entre bancos podría llevar a un relajamiento demasiado rápido de los criterios de concesión, lo que en casos extremos podría reproducir escenarios ya conocidos en algunos países de Europa occidental. Precisamente este equilibrio entre crecimiento del mercado y control de la calidad de la cartera será la tarea más importante del sector en los próximos trimestres.
Ahorros de los polacos: excedente de liquidez del sector bancario, pero baja tasa de ahorro
Los ahorros de los hogares siguen siendo uno de los elementos clave de la salud financiera del país, y los datos de la KNF correspondientes a agosto de 2025 muestran que los polacos mantienen niveles elevados de fondos en depósitos bancarios. El valor total de los depósitos del sector no financiero superó los 2,026 billones de PLN, de los cuales el 70,1% corresponde a depósitos de hogares. Se trata de una estructura típica de las economías en desarrollo, donde los ahorros se guardan principalmente en instrumentos seguros y líquidos. El crecimiento de los depósitos del 8,2% interanual confirma el elevado nivel de incertidumbre de los consumidores, pero también su prudencia ante los cambios económicos.
Al mismo tiempo, la relación entre créditos y depósitos es de apenas el 60,1%, uno de los niveles más bajos de toda la Unión Europea desde hace años. Esto significa que el sector bancario tiene un enorme potencial para incrementar la actividad crediticia, pero también apunta a una sobreliquidez estructural del sistema financiero. La ZBP hace hincapié en que el bajo nivel de utilización de los depósitos para financiar créditos no se debe únicamente a la prudencia de los bancos, sino también al diseño del impuesto bancario, que desincentiva la concesión de préstamos y premia la inversión en deuda pública.
Es importante subrayar que, aunque los depósitos de los polacos han alcanzado niveles nominales récord, la tasa de ahorro sigue siendo baja. Según datos de Eurostat, los hogares polacos ahorran de media el 12,8% de su renta disponible, un resultado claramente inferior al de los países de Europa occidental. Los franceses, neerlandeses o suecos ahorran a menudo más del 17–20% de sus ingresos, lo que refleja una cultura financiera distinta y una mayor estabilidad económica. En Polonia, el aumento de los ahorros se ha debido principalmente a la incertidumbre inflacionaria y a la prudencia tras la serie de shocks macroeconómicos de los años 2020–2023.
La estructura de los ahorros también muestra un predominio de los depósitos a corto plazo, consecuencia directa de las expectativas cambiantes sobre la evolución futura de los tipos de interés. Los polacos siguen invirtiendo rara vez en instrumentos financieros más rentables, como las obligaciones corporativas o los fondos de inversión. La ZBP señala que un aumento de la atractividad de los productos de ahorro a largo plazo podría aliviar la sobreliquidez del sector bancario y permitir una asignación de capital más eficiente en la economía real.
CIT e impuesto bancario: cambios que golpearán a la economía
Uno de los cambios legislativos más controvertidos de 2025 es la subida del CIT para los bancos, aprobada por el Sejm el 6 de noviembre de 2025. Los nuevos tipos –30% a partir de 2026, 26% a partir de 2027 y 23% a partir de 2028– constituyen uno de los mayores incrementos históricos de la carga fiscal del sector. La ZBP subraya que este cambio no solo es desfavorable, sino también inconstitucional, ya que vulnera los principios de igualdad y proporcionalidad tributaria. Según los expertos, el mayor problema radica en que el impuesto se aplica exclusivamente al sector bancario, introduciendo una diferenciación de cargas entre ramas de actividad sin una justificación objetiva.
El informe indica claramente que el aumento del CIT reducirá en los próximos años la capitalización de los bancos en casi 66.000 millones de PLN, lo que se traducirá en una menor capacidad para generar capital propio. El capital es el recurso básico que determina la escala de financiación disponible para empresas y hogares. La disminución de los fondos propios implica, por tanto, una reducción automática de la actividad crediticia, que la ZBP estima en unos 125.000 millones de PLN de créditos que no llegarán a concederse en el plazo de una década. Se verán especialmente afectados los sectores que dependen de manera intensa de la financiación ajena –pymes, agricultura y empresas que invierten en modernización o transición energética.
Asimismo, los efectos negativos del aumento del CIT los sentirán los pequeños inversores polacos y los jubilados. La estructura del accionariado bancario indica que serán principalmente los accionistas nacionales –y no el capital extranjero– quienes soportarán la mayor parte del impacto derivado de la caída de los dividendos. La ZBP estima que las pérdidas totales para los ahorradores podrían alcanzar los 22.000 millones de PLN, mientras que las pérdidas del Tesoro –resultado de la disminución del valor de los activos controlados por el Estado– ascenderían a otros 14.400 millones de PLN. En consecuencia, el beneficio real para el presupuesto derivado del aumento del CIT es muy inferior a los 6.100 millones de PLN anuales previstos.
El segundo gran lastre sigue siendo el impuesto bancario, introducido en 2016, que es uno de los más restrictivos de la UE. Su diseño –basado en los activos y no en los beneficios– limita la actividad crediticia e incentiva a los bancos a invertir en obligaciones del Estado. La ZBP muestra que, de no ser por la actual estructura de este impuesto, la cartera total de créditos al sector no financiero sería hoy unos 700.000 millones de PLN superior. Se trata de una cifra enorme que podría haberse destinado al desarrollo empresarial, a las energías renovables, a inversiones en infraestructuras y a la modernización del parque de viviendas.
Paralelamente, los datos muestran que los bancos polacos destinan cantidades récord a financiar al Estado: 296.000 millones de PLN en obligaciones del Tesoro y otros 119.000 millones de PLN en obligaciones del PFR y del BGK. Esto se traduce en un auténtico “efecto expulsión” del crédito hacia la economía real, especialmente en el sector empresarial. Un compromiso tan elevado con la financiación de la deuda pública se explica porque las obligaciones están exentas del impuesto bancario, a diferencia de los créditos tradicionales. Es precisamente esta anomalía la que hace que el sector financiero sea cada vez menos capaz de financiar las inversiones necesarias para el desarrollo del país.
Consecuencias fiscales para el mercado crediticio: escenarios y simulaciones
La subida del CIT, combinada con el mantenimiento del impuesto bancario, crea un nuevo entorno fiscal desfavorable para todo el sector bancario. Los análisis de la ZBP muestran que el aumento de la carga tributaria se traducirá directamente en menores beneficios netos de los bancos y, por tanto, en una reducción de su capacidad para acumular capital. Este aspecto es especialmente relevante a la luz de los requisitos regulatorios relacionados con el capital de máxima calidad (Tier 1) y los colchones de seguridad, que determinan la escala de la actividad crediticia. En consecuencia, el sector se verá obligado a adoptar un enfoque más selectivo en la financiación de nuevas inversiones, limitando en mayor medida las áreas de actividad más arriesgadas.
Las simulaciones incluidas en el informe muestran que un aumento duradero del CIT reducirá la capitalización de los bancos en unos 66.000 millones de PLN en el transcurso de pocos años. A nivel macroeconómico, esto significa una disminución de al menos 125.000 millones de PLN en el potencial de crédito disponible en un horizonte de diez años. A modo de comparación, se trata de un valor similar a la actividad crediticia anual dirigida al sector empresarial en los años previos a la pandemia. Esto implica que los empresarios podrían notar un empeoramiento tangible en el acceso a la financiación ya en 2026–2027, especialmente en sectores de alta intensidad de capital, como la energía, el transporte, la construcción o la industria manufacturera.
La ZBP también señala que la subida del CIT coincide en el tiempo con otros factores estructurales negativos: ralentización económica en los mercados europeos, aumento de los costes regulatorios, mayor riesgo de crédito y presión salarial en el sector. En la práctica, esto obligará a los bancos a adoptar un enfoque más estricto en la evaluación de la solvencia de los clientes y a elevar los márgenes crediticios. En otras palabras, los créditos –tanto hipotecarios como al consumo– pueden encarecerse, pese al actual nivel relativamente bajo de los tipos de interés.
En los escenarios elaborados por la Asociación Polaca de Bancos también se señala el riesgo de que algunas entidades decidan suspender durante años el pago de dividendos para mantener un nivel de capital adecuado. Esto es especialmente relevante para los inversores minoristas, que tradicionalmente han considerado las acciones bancarias como una fuente estable de ingresos regulares. La reducción de los dividendos afectará, por tanto, no solo al sector en sí, sino también a los hogares, a los fondos de inversión y al propio Tesoro, que es accionista de varias de las mayores instituciones financieras.
Si el modelo fiscal actual no cambia en los próximos años, el sector bancario podría encontrarse en una situación en la que la prioridad pase a ser la estabilidad del balance, y no el desarrollo de la actividad crediticia. A largo plazo, esto conducirá a una desaceleración del crecimiento económico, a una reducción de la inversión y a un aumento del coste del capital para las empresas. La ZBP advierte de que un entorno fiscal y monetario de este tipo contradice los objetivos de la política económica del Estado, que se basan en el impulso de la inversión y la modernización de la economía.
Perspectivas para el mercado crediticio 2026–2030
A la luz de las tendencias actuales, el mercado crediticio polaco se encuentra en una fase de recuperación y de optimismo moderado, pero también en un entorno de riesgos estructurales crecientes. Las previsiones de la ZBP para los próximos cinco años apuntan a un nuevo aumento de la demanda de créditos hipotecarios, impulsado por la mejora de los ingresos, la caída de la inflación y el creciente déficit de vivienda en las grandes ciudades. Sin embargo, la dinámica del mercado puede verse frenada por la política fiscal y por el aumento de las cargas regulatorias, que limitarán la capacidad de los bancos para ampliar la financiación.
En el segmento de los créditos al consumo, se prevé la continuación de la tendencia positiva, especialmente en áreas relacionadas con la financiación de reformas de vivienda, educación, salud y modernización de los hogares. El mercado de BNPL desempeñará un papel cada vez más importante y, según las estimaciones, podría alcanzar un valor anual de hasta 15.000 millones de PLN en 2030. Este segmento atrae sobre todo a consumidores jóvenes, para quienes constituye a menudo el primer contacto con la financiación externa y la construcción de un historial crediticio. Los bancos tendrán que adaptar sus estrategias a esta competencia, ofreciendo productos más flexibles y procesos de concesión de créditos más ágiles.
El mercado del crédito empresarial dependerá en mayor medida de la política pública y de la disponibilidad de capital en el sector bancario. La subida del CIT y el mantenimiento del impuesto bancario pueden limitar el ritmo de expansión de este segmento, especialmente en el caso de las pymes. Al mismo tiempo, las empresas se enfrentan a la necesidad de invertir en la transición verde, en automatización y en digitalización, lo que aumenta la demanda de financiación externa. Si los bancos no son capaces de aportar capital suficiente, el déficit de financiación podría cubrirse con fondos de inversión extranjeros, reduciendo así la autonomía de capital de la economía polaca.
Las previsiones macroeconómicas suponen que la inflación se mantendrá en un nivel estable, cercano al objetivo del NBP, lo que favorece la previsibilidad de los costes de financiación y la asunción de obligaciones crediticias a largo plazo. El crecimiento económico debería situarse en una horquilla del 2,5–3,5% anual, lo que representa una base sólida para el desarrollo del mercado crediticio. Los factores de riesgo más importantes siguen siendo la política fiscal y el entorno internacional, que podrían obligar a modificar la política de tipos de interés o conducir a un aumento de las primas de riesgo.
Una de las tendencias clave en el periodo 2026–2030 será la creciente digitalización de los servicios financieros y la automatización de los procesos de concesión de créditos. Los bancos recurren cada vez más a modelos de scoring avanzados, inteligencia artificial y datos de comportamiento, lo que acelera la toma de decisiones y reduce los costes operativos. Gracias a ello será posible conceder préstamos a un mayor número de clientes manteniendo al mismo tiempo el control del riesgo. El desarrollo de ecosistemas financieros digitales, la integración de servicios de pago y crédito y la creciente competencia de las fintech transformarán en profundidad la estructura del sector de aquí a finales de la década.
Recomendaciones
A la luz de los resultados y análisis presentados en el informe Infokredyt 2025, se hace necesaria la elaboración de un conjunto de medidas que refuercen la estabilidad del sector bancario y aumenten su capacidad para financiar la economía. La recomendación clave para el Gobierno es revisar la estructura del impuesto bancario y el calendario de subidas del CIT. En su forma actual, estas cargas crean un entorno que desincentiva a los bancos a incrementar la actividad crediticia y los anima a colocar recursos en deuda pública en lugar de financiar inversiones en el sector real. La ZBP propone reformar gradualmente estos instrumentos fiscales de modo que premien el crédito a empresas y hogares, y no el financiamiento de la deuda del Estado.
Otro eje importante de actuación debería ser la creación de un entorno regulatorio estable y previsible. En los últimos años, el sector bancario ha experimentado numerosos cambios legislativos, que han incrementado los costes operativos y la incertidumbre para los inversores. Según los expertos, es necesario limitar las intervenciones repentinas en la política financiera e introducir procesos de consulta social más transparentes en la elaboración de las leyes. La estabilidad normativa es la base de la planificación a largo plazo y permite a los bancos gestionar eficazmente el capital, el riesgo y la estrategia.
Por su parte, el sector bancario debería aumentar la inversión en tecnologías modernas, automatización de procesos crediticios y análisis de datos. Mejores modelos de scoring, un uso amplio de la inteligencia artificial y la integración de datos de comportamiento pueden contribuir a incrementar la actividad crediticia sin elevar el nivel de riesgo. No obstante, los bancos deben recordar la necesidad de mantener un equilibrio entre innovación y seguridad. En el análisis de la ZBP se subraya que el desarrollo de los canales digitales debe ir acompañado de mecanismos sólidos de protección de los datos de los clientes y de los procesos operativos.
Ante el dinámico desarrollo del segmento BNPL, los reguladores también deberían precisar el marco jurídico de los pagos aplazados. La ZBP señala que el BNPL desempeña un papel importante en la integración de los jóvenes consumidores en el mercado financiero, pero al mismo tiempo entraña el riesgo de sobreendeudamiento y de eludir los procedimientos estándar de evaluación de solvencia. Es fundamental que todas las instituciones que ofrezcan soluciones BNPL reporten datos a BIK y apliquen estándares de financiación responsable similares a los de los bancos. La armonización de las normas aumentará la transparencia del mercado y reforzará la protección de los consumidores.
La última recomendación se refiere al refuerzo de las iniciativas de educación financiera dirigidas a los hogares. La ZBP observa que muchos polacos no comprenden las consecuencias de elegir créditos a tipo variable, no saben evaluar el coste total de un préstamo y no analizan los contratos desde la perspectiva del riesgo financiero. Los programas educativos deberían ser implementados tanto por el sector público como por los bancos, con el fin de elevar el nivel de alfabetización financiera y fomentar el uso responsable del crédito.
Conclusiones finales y resumen
El año 2025 representa un punto de inflexión para el sector crediticio polaco. Los recortes de los tipos de interés, la estabilización de la inflación y la mejora de los ingresos de los hogares han creado condiciones para un fuerte repunte del mercado, especialmente en el ámbito de los créditos hipotecarios y al consumo. Se observa una clara reactivación de la demanda, un aumento de los importes medios de los créditos y una mayor disposición de los polacos a financiar gastos importantes mediante endeudamiento. Los datos de la ZBP y de BIK permiten afirmar que, tras varios años difíciles, el mercado ha vuelto a una senda de crecimiento estable.
Al mismo tiempo, el informe muestra que el sector bancario se enfrenta a desafíos estructurales que, a largo plazo, pueden limitar su capacidad para financiar la economía. El impuesto bancario y la subida del CIT crean un entorno en el que, desde el punto de vista económico, el crédito resulta menos rentable que la inversión en deuda pública. El efecto de estas regulaciones es una reducción real de la oferta de crédito –tanto para las empresas como para los hogares– y una sobreliquidez estructural del sector. Los datos de la ZBP muestran claramente que, de no existir el sistema fiscal actual, la cartera de créditos en Polonia sería hasta 700.000 millones de PLN superior.
En comparación con otros países de la UE, el sector financiero polaco sigue siendo pequeño en relación con el PIB y poco “apalancado” mediante crédito. Esto implica un enorme potencial de crecimiento, pero también un desafío para los responsables de política económica, que deberían crear condiciones favorables para el desarrollo de la actividad crediticia. Sin ello, será difícil financiar inversiones clave como la transición energética, la modernización de las infraestructuras o la digitalización de las empresas. La economía polaca necesita inversiones por valor de cientos de miles de millones de zlotys, y los bancos son el principal proveedor de capital para empresas y familias.
El informe Infokredyt 2025 también pone de relieve la creciente importancia del segmento BNPL, que se está convirtiendo en una parte integral del ecosistema financiero. Los pagos aplazados son cómodos y accesibles, pero desde el punto de vista de la estabilidad del sector constituyen un fenómeno que requiere vigilancia. Esto es especialmente cierto en el caso de los consumidores jóvenes, para quienes el BNPL suele ser la primera experiencia con la deuda. Será fundamental garantizar que este segmento se desarrolle de forma responsable y se mantenga en consonancia con las normas del mercado crediticio.
Por último, el análisis de la calidad de la cartera crediticia indica una situación globalmente estable, pero también la presencia de señales de advertencia. El empeoramiento mensual de los índices de calidad y la elevada proporción de NPL en comparación con la media de la UE son factores que requieren un seguimiento continuo. Al mismo tiempo, los créditos hipotecarios siguen siendo el producto menos arriesgado, y su alta calidad de reembolso constituye uno de los pilares de la estabilidad de todo el sector.
En resumen, el mercado crediticio polaco tiene por delante años de crecimiento, pero solo si el sector bancario cuenta con un entorno regulatorio y fiscal estable y racional. Sin cambios en la política fiscal y presupuestaria, será difícil aprovechar plenamente el potencial del mercado y responder adecuadamente a las necesidades de financiación de la economía.


